Araucaria heterophylla
Árbol conífera perenne de crecimiento lento pero longevísimo que puede alcanzar entre 30 y 65 metros en su hábitat natural aunque en cultivo urbano generalmente se mantiene entre 10 y 20 metros. Su forma es extraordinariamente simétrica: tronco recto vertical perfecto con ramas horizontales dispuestas en pisos regulares que le dan una silueta piramidal geométricamente perfecta e inconfundible. Las hojas son aciculares cortas y suaves en plantas jóvenes y más escamosas y curvadas en ejemplares adultos. No produce conos verdaderos sino estructuras reproductivas grandes y esféricas. La corteza es pardo grisácea y se exfolia en placas. Cada piso de ramas crece en un anillo perfecto alrededor del tronco.
Ornamental de jardín y árbol de sombra urbana; árbol de Navidad natural en zonas tropicales; madera usada en construcción naval en su isla de origen; planta de interior en ejemplares jóvenes
No tiene usos medicinales documentados de relevancia. La resina tiene propiedades antisépticas pero no se usa comercialmente.
Pleno sol imprescindible para mantener la forma simétrica; en sombra las ramas inferiores mueren y pierde su silueta característica. Suelo bien drenado; tolera suelos arenosos y salinos. Riego moderado; tolera sequías una vez establecido. No tolera podas en la yema apical ya que destruye permanentemente la forma simétrica. Fertilización anual con abono balanceado. Muy resistente a vientos y brisa marina. No tolera heladas intensas.
Cochinilla en ramas y tronco en condiciones de estrés hídrico; araña roja en época seca; pudrición de raíces en suelos encharcados o muy compactados.
Cultivado como árbol ornamental y de sombra en parques jardines y avenidas de El Salvador especialmente en zonas urbanas de San Salvador y ciudades principales. Su forma perfectamente simétrica lo hace muy apreciado en proyectos de paisajismo formal. Se encuentra en viveros especializados.
Los conos producen semillas que son consumidas por loros y otras aves en su hábitat natural. El follaje denso proporciona refugio y sitios de anidación para aves de tamaño mediano.
La forma perfectamente simétrica del Pino Norfolk no es accidental sino el resultado de un crecimiento determinístico único: cada año el árbol añade exactamente un piso de ramas en un anillo perfecto alrededor del tronco. Contando los pisos de ramas desde la base se puede calcular aproximadamente la edad del árbol. Esta regularidad matemática hace que sea uno de los pocos árboles cuya estructura sigue patrones geométricos casi perfectos visibles a simple vista desde lejos.