Duranta erecta
Arbusto perenne de crecimiento rápido que alcanza entre 2 y 4 metros de altura con ramas arqueadas y colgantes que le dan un porte elegante. Sus tallos son semileñosos y pueden presentar espinas axilares en algunos ejemplares. Las hojas son simples opuestas u opuestas en verticilos ovaladas a elípticas de color verde brillante con márgenes enteros o levemente dentados. Las flores son tubulares pequeñas de 5 lóbulos extendidos de color azul lila a violeta con un borde blanco muy delicado agrupadas en racimos colgantes terminales y axilares muy ornamentales. Los frutos son drupas esféricas agrupadas en racimos colgantes de color amarillo dorado brillante que contrastan bellamente con el follaje verde y persisten en la planta durante meses.
Ornamental de jardín y setos vivos; melífera; frutos atractivos para aves; cercas vivas en zonas tropicales
Las hojas tienen propiedades insecticidas documentadas en extractos. En medicina popular centroamericana se usa la infusión de hojas para afecciones de la piel. Los frutos son tóxicos y no deben consumirse especialmente por niños.
Pleno sol o semisombra. Suelo bien drenado y moderadamente fértil. Riego regular; tolera sequías cortas una vez establecida. Poda periódica para mantener forma compacta y estimular nueva floración. Los frutos son tóxicos para humanos pero atractivos para aves. Fertilización cada 2 meses. Crece rápido y puede usarse como seto en 1 a 2 años.
Pulgones en brotes tiernos; cochinilla harinosa en condiciones de alta humedad; araña roja en época seca; orugas que defolian ocasionalmente.
Muy común en jardines residenciales parques y como cerca viva en todo El Salvador. Es una de las plantas ornamentales más tradicionales del país. Se adapta perfectamente al clima tropical salvadoreño y está disponible en todos los viveros.
Sus flores atraen mariposas abejas y colibríes. Los frutos amarillos son consumidos avidamente por aves frutívoras como zenzontes y clarineros que dispersan las semillas. Es una planta muy valiosa para la avifauna local.
La Duranta erecta tiene una doble trampa estacional para los jardines: en una época del año deleita con sus racimos de flores azul celeste y en otra época sorprende con sus largos racimos de frutos amarillo dorado brillante que parecen collares de cuentas doradas colgando de las ramas. Raras veces una misma planta ofrece dos espectáculos ornamentales tan diferentes y ambos tan llamativos en distintas temporadas.