Tradescantia pallida
Planta herbácea perenne de crecimiento rastrero y tapizante que puede cubrir superficies amplias. Sus tallos son suculentos, articulados, de color morado intenso y pueden alcanzar entre 20 y 40 cm de altura o tenderse en forma rastrera. Las hojas son simples, alternas, lanceoladas a ovaladas, envainantes en la base, de textura suave y de un llamativo color violeta morado en toda su superficie tanto en el haz como en el envés. El color morado se debe a pigmentos antocianinas que también tienen función fotoproectora frente al sol intenso. Mientras más sol recibe la planta más intenso es su color morado. Las flores son pequeñas, de 3 pétalos rosados a morados, efímeras y poco llamativas pero constantes.
Ornamental de jardín, macetas y cobertura de suelo; planta de borde y bordura; purificadora de aire interior
En medicina popular se usa el jugo de las hojas para afecciones de la piel. Estudios preliminares documentan propiedades antiinflamatorias y antioxidantes en los extractos de antocianinas. El contacto prolongado con la savia puede causar dermatitis en personas sensibles.
Pleno sol para color morado más intenso; en sombra las hojas se vuelven más verdes y pierden el color característico. Suelo bien drenado; tolera suelos pobres. Riego moderado; muy tolerante a la sequía. Extremadamente fácil de cultivar y de propagar. Los esquejes arraigan en agua o tierra con facilidad. Poda periódica para controlar extensión y mantener la planta compacta y vigorosa. No tolera heladas.
Extremadamente resistente. Puede presentar caracoles y babosas que mastican las hojas; cochinilla harinosa ocasional en condiciones de alta humedad.
Ampliamente cultivada como ornamental de jardín en todo El Salvador. Es una de las plantas de bordura y cobertura de suelo más usadas en el país por su color llamativo y su extrema resistencia. Se encuentra en prácticamente todos los viveros y jardines salvadoreños.
Sus pequeñas flores atraen abejas y mariposas pequeñas. La planta en cobertura densa proporciona refugio a pequeños insectos y artrópodos beneficiosos del jardín.
El color morado intenso de la Tradescantia pallida no es decorativo por casualidad: las antocianinas que producen ese pigmento funcionan como un filtro solar interno que protege los cloroplastos del exceso de radiación ultravioleta en su hábitat natural extremadamente soleado. Irónicamente cuanto más sol recibe la planta más morada se pone como mecanismo de defensa, lo que la hace más bella visualmente.