Acalypha hispida
Arbusto perenne de crecimiento rápido que alcanza entre 1.5 y 3 metros de altura. Sus tallos son semileñosos, ramificados y de porte erecto. Las hojas son simples, alternas, ovaladas a elípticas con márgenes serrados, de color verde medio a oscuro con textura ligeramente áspera. Las inflorescencias son el rasgo más llamativo de la planta: espigas colgantes densas y suaves de color rojo carmesí a escarlata que pueden medir entre 20 y 50 cm de longitud. Estas espigas están formadas por miles de pequeñas flores femeninas que dan la textura aterciopelada característica. La planta es dioica aunque en cultivo predominan los ejemplares femeninos con las espigas decorativas. El parecido de estas inflorescencias con una cola de gato es inmediato e inconfundible.
Ornamental de jardín y maceta por sus inflorescencias colgantes únicas; setos decorativos; melífera
En medicina tradicional de Papúa Nueva Guinea las hojas se usan tópicamente para afecciones de la piel. La savia puede causar irritación de piel y mucosas en personas sensibles. No se recomienda uso interno.
Pleno sol para floración y color más intenso; en semisombra tolerable pero las espigas son menos vigorosas. Suelo fértil y bien drenado. Riego regular; no tolera sequías prolongadas ni encharcamiento. Poda de mantenimiento para estimular nuevas espigas. Fertilización mensual con abono rico en potasio y fósforo. Sensible al frío; no tolera heladas ni temperaturas por debajo de 10°C.
Cochinilla harinosa en axilas de hojas y ramas; araña roja en época seca; manchas foliares fúngicas en condiciones de alta humedad y poca ventilación.
Cultivada ampliamente en jardines residenciales y parques de El Salvador. Es una planta ornamental muy popular en el país por la rareza de sus inflorescencias. Disponible en viveros de todo El Salvador bajo los nombres de cola de gato o acalifa.
Las espigas florales atraen abejas y pequeños insectos polinizadores. Los colibríes visitan ocasionalmente las inflorescencias en busca de néctar.
Las largas espigas rojas de la Acalypha hispida son exclusivamente flores femeninas: miles de diminutas flores sin pétalos agrupadas tan densamente que forman una estructura sólida y aterciopelada. Los estambres y el polen brillan en la superficie de la espiga bajo el sol. Es una estrategia de atracción masiva: en lugar de tener unas pocas flores grandes la planta produce una sola estructura enorme que simula una flor gigante.