Alternanthera spp.
Planta herbácea perenne de porte bajo y rastrero que forma tapices densos de entre 15 y 30 cm de altura. Sus tallos son delgados, ramificados y pueden ser erectos o postrados según el cultivar. Las hojas son simples, opuestas, ovaladas a lanceoladas, pequeñas a medianas de color morado a rojizo intenso debido a la presencia de pigmentos antocianinas. El tono varía desde morado oscuro casi negro hasta rojo vino o bronce rojizo. Las flores son diminutas, blancas y poco llamativas; el valor ornamental es exclusivamente el follaje permanentemente coloreado. Forma borduras y alfombras de color muy uniformes cuando se planta en masa.
Ornamental de jardín por su follaje morado intenso; bordura y alfombras de color en parques; cobertura de suelo
No tiene usos medicinales documentados de relevancia. En medicina popular se usa ocasionalmente como antiinflamatorio tópico sin evidencia científica sólida.
Pleno sol para color más intenso; en semisombra el color se desvanece hacia verde. Suelo bien drenado y moderadamente fértil. Riego regular; no tolera sequías prolongadas. Poda frecuente para mantener altura baja y forma compacta en borduras. Fertilización cada 2 meses con abono balanceado. Crece rápido y puede volverse invasiva en jardines húmedos. No tolera heladas.
Generalmente muy resistente. Puede presentar cochinilla harinosa en condiciones de alta humedad; caracoles y babosas que mastican el follaje.
Ampliamente cultivada en parques, jardines y espacios públicos de todo El Salvador como planta de bordura y alfombra de color. Es una de las plantas de paisajismo urbano más usadas en el país por su bajo mantenimiento y color constante. Disponible en todos los viveros.
Sus pequeñas flores atraen insectos polinizadores diminutos. La cobertura densa del suelo proporciona refugio a pequeños artrópodos beneficiosos.
Las antocianinas que dan el color morado y rojizo a las hojas de la Alternanthera no son solo decorativas: funcionan como un sistema de protección solar natural que absorbe el exceso de radiación ultravioleta que podría dañar los cloroplastos. En días muy soleados la planta intensifica el color morado para protegerse. Es un termómetro de intensidad solar: más sol equivale a más morado.