Ficus microcarpa
Árbol perenne de crecimiento rápido que puede alcanzar entre 15 y 25 metros en su hábitat natural aunque en cultivo se mantiene generalmente entre 3 y 10 metros mediante poda. Su copa es densa, redondeada y muy extendida proporcionando sombra generosa. La corteza es gris lisa con presencia de raíces aéreas colgantes en ejemplares maduros. Las hojas son simples, alternas, elípticas a ovaladas de color verde oscuro brillante y textura coriácea. Produce pequeños frutos esféricos de color rojo a negro de 1 cm que son consumidos por aves. Los ejemplares cultivados como topiari o bonsái muestran troncos con formas trenzadas o retorcidas muy decorativas. Todos sus tejidos producen látex blanco.
Ornamental de jardín y árbol de sombra urbana; topiari y bonsái; planta de interior en ejemplares pequeños; árbol de alineación en avenidas
En medicina tradicional asiática el látex se usa tópicamente para verrugas y afecciones de la piel. Las hojas en infusión se usan para afecciones respiratorias. El látex puede causar dermatitis de contacto en personas sensibles.
Pleno sol o semisombra. Suelo fértil con buen drenaje aunque muy adaptable. Riego regular durante el establecimiento; tolerante a sequías moderadas una vez maduro. Responde muy bien a la poda intensa y frecuente que es necesaria para controlar su tamaño en jardines urbanos. Las raíces son invasivas y pueden dañar pavimentos y tuberías. Fertilización anual.
Escama o cochinilla en ramas; cochinilla harinosa en zonas de alta humedad; araña roja en época seca; trips en hojas nuevas.
Uno de los árboles ornamentales y de sombra más comunes en todo El Salvador. Se encuentra en parques, avenidas, jardines residenciales y como cercos vivos en zonas urbanas y rurales. Su rápido crecimiento y facilidad de manejo lo hacen muy popular en proyectos de arborización urbana.
Sus frutos son consumidos por una gran diversidad de aves frugívoras que dispersan las semillas. En árboles maduros las raíces aéreas y la corteza brindan refugio a insectos, lagartijas y pequeñas aves. Es árbol huésped de avispas polinizadoras del género Eupristina.
El Ficus microcarpa tiene una relación de dependencia mutua absoluta con una avispa específica del género Eupristina: ninguno puede reproducirse sin el otro. La avispa hembra entra en la higuera a través de un poro microscópico para depositar sus huevos y de paso poliniza las flores internas. Sin esta avispa el árbol no puede producir semillas fértiles. Esta simbiosis lleva evolucionando más de 60 millones de años.