Russelia equisetiformis
Subarbusto perenne de tallos colgantes y arqueados que puede extenderse entre 1 y 2 metros de longitud. Sus tallos son delgados, articulados, verdes y fotosintéticos casi sin hojas visibles, lo que le da un aspecto similar al de un junco o cola de caballo de ahí su nombre científico equisetiformis. Las hojas son muy pequeñas y reducidas a escamas en los nudos de los tallos. Las flores son tubulares, delgadas, de 2 a 3 cm de longitud, de color rojo coral intenso a escarlata, agrupadas en pequeños racimos a lo largo de todos los tallos colgantes. La floración es prácticamente continua y la planta en plena floración parece cubierta de pequeñas antorchas o cascadas de flores rojas.
Ornamental de jardín, muros y macetas colgantes; planta para taludes y control de erosión; melífera especialmente para colibríes
No tiene usos medicinales documentados de relevancia. En medicina popular se usa ocasionalmente como infusión para afecciones menores sin evidencia científica.
Pleno sol para floración máxima aunque tolera semisombra. Suelo bien drenado; tolera suelos pobres y secos. Riego moderado; muy tolerante a la sequía. Ideal para macetas colgantes, muros y taludes. Poda periódica para renovar los tallos más viejos. Muy resistente y de bajo mantenimiento. Fertilización ligera cada 2 meses.
Generalmente muy resistente. Puede presentar cochinilla harinosa en condiciones de alta humedad; araña roja en época seca extrema.
Cultivada ampliamente en jardines residenciales, parques y espacios públicos de todo El Salvador. Es muy popular en macetas colgantes y sobre muros. Se adapta perfectamente al clima tropical del país. Disponible en viveros de todo El Salvador.
Sus flores tubulares rojas son una de las plantas más atractivas para colibríes de la región. También visitada por mariposas y abejas. Es una planta clave para el ecosistema de jardines de polinizadores.
La Russelia equisetiformis realiza la mayor parte de su fotosíntesis en sus tallos verdes y no en sus hojas que están casi completamente reducidas. Es un caso de adaptación a la sequía en el que la planta minimizó la superficie foliar para reducir la pérdida de agua mientras mantiene la capacidad fotosintética en los tallos. Es una de las plantas preferidas de los colibríes en México y Centroamérica.